Hambre emocional

Cuando se habla de comer es imposible no hablar del auto concepto corporal. La alimentación es esencial para la supervivencia. Por ello, no es posible no comer sin sufrir consecuencias físicas ni escapar de esa necesidad. Desgraciadamente, en  la  sociedad  actual, la imagen corporal es muy importante debido a la percepción irreal de un cuerpo ideal como escaparate del éxito personal, social y profesional. La necesidad de ajustase a ciertos ideales de belleza lleva a comportamientos que puede peligrar la salud física de la propia persona y a posiblemente desarrollar a un problema de trastorno alimenticio (Ballester  y  Guirado, 2003).   Es llamativo como la imagen corporal es un concepto muy subjetivo que a veces no concuerda con la realidad y está determinada por las experiencias personales y emociones asociados a esta.  Una imagen corporal pobre se asocia directamente con tener baja autoestima (Calado, Lameiras y Rodríguez, 2004). La alimentación emocional surge cuando la ingesta de comida es una manera de escapar de ciertas emociones o pensamientos. El/la comedor/a emocional, afronta las circunstancias sin tomar demasiada conciencia de ellos, es decir, come para evitar que estas invadan la mente (Courbasson, Rizea y Weiskopf, 2008). Los atracones se utilizan para enfrentar la ansiedad, la depresión, la ira y la soledad (Allison y Geliebter, 1997). Se puede identificar estos patrones de comedor/a emocional cuando el deseo de la ingesta de comida es momentáneo y no hay una construcción del hambre anteriormente. También se desea comidas con alto contenido calórico y puede no haber satisfacción tras la ingesta de grandes cantidades de comida. La culpa asociado a estas ingestas es habitual por...

¿Cómo aprende un niño con epilepsia?

Con razón del día internacional de la epilepsia, hablamos en torno a cómo aprende un niño con epilepsia. Dado que la variedad de tipologías de patologías epilépticas, así como la localización neural subyacente de las mismas, puede genera un patrón de disfuncionalidad altamente variable, y dado que uno de los procesos cognitivos más importantes en la infancia, así como complejo en cuanto al número de estructuras cerebrales implicadas en ella, en el aprendizaje, es conveniente que se conozca el proceso de esta función con el fin de poder detectar en qué función específica se produce el problema y poder generar soluciones y adaptaciones consecuentemente. Se debe tener en cuenta que la localización de la descarga eléctrica determinará qué área no puede realizar de manera normalizada sus funciones, incluso aunque la crisis no sea visible exteriormente (pueden darse sin que sean perceptibles). Además, la propia medicación anticonvulsionante también afecta a estos procesos. Primeramente, debemos tener en cuenta que la epilepsia en sí puede generar indiferencia ante el mismo, unos resultados inferiores a los iguales y problemas de comportamiento y atención en diversas formas. Por tanto, debe analizarse si previamente al aprendizaje a desarrollar existen problemas. Después, debemos tener en cuenta que pueden darse algunos problemas perceptivos que afectan al resultado del aprendizaje, pero no se evidencien de manera clara como problemas perceptivos. Llegados a este punto, si el sistema neuropsicológico tiene un funcionamiento normal, llega el momento de almacenar la información (la memoria), crítico en el caso de la epilepsia por su alta sensibilidad a crisis y evolución de la epilepsia. Por ello, habrá niños que en una repetición del...

¿Cómo comunicar una mala noticia a un ser querido?

Desafortunadamente, es más que probable que en algún momento de nuestra vida nos vayamos a ver en la situación de tener que comunicar una mala noticia a alguno de nuestros seres queridos. A pesar de que el contenido de esa noticia y su gravedad puede variar según cual sea la situación (una infidelidad, un despido, problemas económicos graves, un desahucio, un diagnóstico médico, un fallecimiento, etc.), el componente común a este tipo de noticias es que afectan y modifican de forma negativa la perspectiva y los planes de futuro de la persona a la que se la comunicamos. Es evidente, por tanto, que ser receptor de noticias de este tipo supone tener que hacer frente a un evento negativo. Sin embargo, no debemos olvidar que la persona encargada de comunicar la noticia también va a encontrarse ante una situación complicada, al saber que aquella información que debe proporcionar va a conllevar un impacto emocional significativo en su ser querido. La persona encargada de comunicar una mala noticia puede sufrir emociones intensas de ansiedad, frustración e impotencia, además de sentir una gran carga al recaer sobre ella la responsabilidad de comunicar la noticia. En este sentido, no debemos olvidar que la razón por la que le damos la noticia es que disponemos de información que la persona debe conocer para poder tomar algún tipo de decisión o para adaptarse a una nueva situación y, por tanto, lo estamos haciendo siempre buscando el bien de nuestro ser querido. Aun así, es importante ser consciente de que el modo en el que se comunica la noticia puede repercutir no solo en el...

La importancia de aceptar las emociones de los niñ@s

Existe una relación entre lo que los niños siente y la forma en la que se comportan. La labor de los padres o cuidadores no debe ser argumentar para que los niños cambien de emoción sino acercarnos a ellos, conectar, sintonizar con el sentimiento que pueden estar experimentando. En ocasiones sin darnos cuenta y en otras con el objetivo de que nuestros hijos salgan de las denominadas emociones “negativas” (tristeza, culpa, enfado…) tendemos a negar este tipo de emociones, aumentando sin darnos cuenta en ellos el nivel de tensión que están experimentando. Además, en este juego de las relaciones no solo entran en cuestión las emociones experimentadas por los niños sino las propias de los padres y las que se dan en el momento de la interacción. Os presento un ejemplo para poder entender esto de una manera cotidiana: Hoy se ha celebrado la fiesta de cumpleaños de tu hija. Esa fiesta que tanto tiempo llevas organizando. Has visto que durante la fiesta ella ha disfrutado y tú has tenido que estar un tanto tenso pendiente de todos los detalles y acontecimientos que allí se daban. Al finalizar la fiesta y llegar a casa tu hija comienza a quejarse por ponerse el pijama, tener que irse a la cama… y finalmente te dice que no le ha gustado nada su fiesta de cumpleaños y que no lo ha pasado nada bien. En ese momento la respuesta instintiva de los padres puede ser: Pero si te he visto que lo estabas pasando genial, con el esfuerzo y dinero que hemos invertido para tu fiesta… última vez que celebramos tu fiesta...

Cuando la ideación suicida toca de cerca

Los datos recogidas por la OMS (2019), revela que 800 000 personas se suicidan cada año y es la tercera causa de muerte para los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años en el mundo (Organización Mundial de la Salud, 2019). El  suicidio, se define como un acto que intencionadamente busca la muerte de la propia persona (American Psychiatric Association, 2003). Aquí entran tres conceptos importantes. Por un lado, está el  intento de suicidio, una acción que se realiza de forma consciente y es un intento activo de buscar la muerte. Por otro lado, el suicidio consumado que se da cuando la persona se quita la vida. Por último, está el parasucidio, concepto establecido por Kreitman (1977), que es la conducta lesiva pero no mortal que no busca directamente quitarse la vida, si no lograr hacerse daño a uno mismo.   Los factores asociados al suicidio desde la perspectiva psicológica, están los intentos previos de suicidio, pérdidas familiares, frustraciones vitales, factores de personalidad (por ejemplo la impusividad), ansiedad, depresión, baja autoestima, consumo de alcohol y drogas, alteraciones del sueño, abandono personal y factores familiares como la violencia intrafamiliar, el suicidio en un familiar  o el abandono entre otros (Mann, 1998). La desesperanza es un concepto muy estudiado en relación al suicidio. La desesperanza hace referencia a un estado donde la persona siente un vacío vital. Beck y Weissman (1974) expresaron que la desesperanza puede generar expectativas negativas de antemano, conllevando en la falta de motivación para seguir adelante. Hay que aclarar, que aunque la presencia de un trastorno grave puede ser un predictor, solo un porcentaje...

Se han acabado las navidades para los niños, ¿y ahora qué?

#Navidad #rutinas #propósitos #niños #vueltaAlCole La navidad supone un periodo de cambios en nuestras rutinas, y como somos seres de costumbres, volver otra vez a ellas a veces se hace difícil. Más difícil es aún si tenemos en cuenta lo poco que nos cuesta «desatarnos» de las mismas rutinas ya instauradas y entrar en la espiral de comer en exceso (y mal, nutricionalmente hablando, claro…), trastocar todos los horarios de sueño y generalmente estar «poco productivos» sin excesivos remordimientos porque estamos en periodo de asueto. Sin embargo, tan típico de la navidad como desajustar toda nuestra habitual vida más o menos saludable es el hecho de hacernos propósitos de año nuevo (siempre, claro está, a partir del día 7…), a menudo en forma y cantidad que ni con la mayor de la fuerza de voluntad posible podrían cumplirse eficientemente. Cuando hablamos de niños, aún se torna más complicado, máxime teniendo en cuenta que el día anterior de volver a la normalidad, los Reyes han dejado un reguero de juguetes (de los que a menudo no se quieren despegar, como es lógico) y han disfrutado mucho al lado de los suyos (a los que posiblemente no vuelvan a ver otra vez reunidos hasta dentro de un año). Por eso, a continuación te vamos a dar algunas pautas (y, de paso, vamos a llevar a cabo un ejercicio de realidad) de cómo llevar mejor la vuelta al cole (y, de paso, a tu trabajo). Readaptarnos antes de la vuelta al cole Siempre se suele recomendar rehabituar las rutinas con al menos unos días de antelación a la llegada de la vuelta...