Hambre emocional

Cuando se habla de comer es imposible no hablar del auto concepto corporal. La alimentación es esencial para la supervivencia. Por ello, no es posible no comer sin sufrir consecuencias físicas ni escapar de esa necesidad. Desgraciadamente, en  la  sociedad  actual, la imagen corporal es muy importante debido a la percepción irreal de un cuerpo ideal como escaparate del éxito personal, social y profesional. La necesidad de ajustase a ciertos ideales de belleza lleva a comportamientos que puede peligrar la salud física de la propia persona y a posiblemente desarrollar a un problema de trastorno alimenticio (Ballester  y  Guirado, 2003).   Es llamativo como la imagen corporal es un concepto muy subjetivo que a veces no concuerda con la realidad y está determinada por las experiencias personales y emociones asociados a esta.  Una imagen corporal pobre se asocia directamente con tener baja autoestima (Calado, Lameiras y Rodríguez, 2004). La alimentación emocional surge cuando la ingesta de comida es una manera de escapar de ciertas emociones o pensamientos. El/la comedor/a emocional, afronta las circunstancias sin tomar demasiada conciencia de ellos, es decir, come para evitar que estas invadan la mente (Courbasson, Rizea y Weiskopf, 2008). Los atracones se utilizan para enfrentar la ansiedad, la depresión, la ira y la soledad (Allison y Geliebter, 1997). Se puede identificar estos patrones de comedor/a emocional cuando el deseo de la ingesta de comida es momentáneo y no hay una construcción del hambre anteriormente. También se desea comidas con alto contenido calórico y puede no haber satisfacción tras la ingesta de grandes cantidades de comida. La culpa asociado a estas ingestas es habitual por...

Cuando la ideación suicida toca de cerca

Los datos recogidas por la OMS (2019), revela que 800 000 personas se suicidan cada año y es la tercera causa de muerte para los jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 19 años en el mundo (Organización Mundial de la Salud, 2019). El  suicidio, se define como un acto que intencionadamente busca la muerte de la propia persona (American Psychiatric Association, 2003). Aquí entran tres conceptos importantes. Por un lado, está el  intento de suicidio, una acción que se realiza de forma consciente y es un intento activo de buscar la muerte. Por otro lado, el suicidio consumado que se da cuando la persona se quita la vida. Por último, está el parasucidio, concepto establecido por Kreitman (1977), que es la conducta lesiva pero no mortal que no busca directamente quitarse la vida, si no lograr hacerse daño a uno mismo.   Los factores asociados al suicidio desde la perspectiva psicológica, están los intentos previos de suicidio, pérdidas familiares, frustraciones vitales, factores de personalidad (por ejemplo la impusividad), ansiedad, depresión, baja autoestima, consumo de alcohol y drogas, alteraciones del sueño, abandono personal y factores familiares como la violencia intrafamiliar, el suicidio en un familiar  o el abandono entre otros (Mann, 1998). La desesperanza es un concepto muy estudiado en relación al suicidio. La desesperanza hace referencia a un estado donde la persona siente un vacío vital. Beck y Weissman (1974) expresaron que la desesperanza puede generar expectativas negativas de antemano, conllevando en la falta de motivación para seguir adelante. Hay que aclarar, que aunque la presencia de un trastorno grave puede ser un predictor, solo un porcentaje...